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Os freixós da abuela (típicos de carnaval).

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Os freixós da abuela (típicos de carnaval).

No hay una sola vez que vaya a la casa de los abuelos en la montaña de Lugo, en la cual la abuela no tenga preparado un plato de “freixós“.

Aunque la receta sería mas autentica escrita en gallego, me he decantado por el castellano para que pueda ser consultada por cualquier persona de habla hispana y pueda ser entendida.

Hay algunas variantes de la receta (todas bien ricas seguro), pero a mi me gusta hacer referencia a las que hace mi madre (la abuela protagonista), porque tal y como yo las he comido siempre, no las puedo considerar un postre, sino mas bien una solución interesante para una merienda o una cena, con algo mas que lo acompañe.

Va dedicado a la abuela “María” por sus platos llenos de “Freixós” y mucho cariño, siempre que alguno de los hijos o nietos vamos a verla a ella y al abuelo (goloso de los freixós).

Ingredientes.-

Aunque las abuelas  son mas de hacer sobre la marcha, porque ya se lo tienen sabido de memoria, aquí pondremos las cantidades para que se puedan consultar.

  • 3 huevos
  • 1 vaso de leche
  • 1 vaso de agua
  • Harina al gusto (según se quiera mas o menos espeso)
  • Un trocito de tocino para untar la sartén
  • Una pizca de sal si quieres (yo no lo echo)

Aquí os pongo la receta que desde hace años sigo cuando los hago en mi casa. Como veis es la mínima expresión, y está escrita en gallego (y un poco decorada para que quede bonita ;)).

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Mi receta desde hace años.

Preparación.-

Es muy fácil. Como podéis ver en la foto de mi receta pone “batir juntos”.

Echamos los huevos, la leche,  el agua y un poco de harina. Los batimos con la batidora, y les vamos añadiendo harina hasta tenerlos como a nosotros mas nos guste. Lo ideal es que el liquido resultante fluya bien para extenderlo cómodamente, y a la vez no esté demasiado liquido. Si quieres echarle un poco de sal puedes.

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El cuenco de la abuela. Se apañan con poca cosa.

Elaboración.-

  1. Pinchado en un tenedor ponen el trozo de tocino con un poco de aceite en un tazón.
  2. Ponen la sartén al fuego flojo, para no pasarse y quemar los freixós. Es una cuestión de paciencia y a la vez de no despistarte porque se pasan con facilidad.
  3. Untan el fondo de la sarten con el tocino pinchado en el tenedor.
  4. Con un cazo van cogiendo del cuenco y procuran coger de una sola vez la cantidad para cada freixó. Así, al echarlo, se solidifica todo a la vez.
  5. Con una mano echan con el cazo , y mientras con la otra levantan y van girando la sartén para conseguir extender el líquido por todo el fondo de forma uniforme (ver imagenes aquí abajo).
  6. A medio minuto después empieza a levantar los bordes haciendo un poquito de puntilla. Es el momento de darle la vuelta. Habrá cogido algo de color tostado al estilo de las tortillas.
  7. Otro medio minuto por el otro lado, y se ponen en una rejilla encima de una mesa para que se sequen y evaporen un poco (puede ser la rejilla de un horno)
  8. Al final pasan al platito del montón de los terminados.

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Por cierto, las abuelas suelen hacerlo con dos sartenes a la vez, compaginando los trabajos en una con los de la otra. Aquí lo podéis ver. Y este es el resultado.

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A dos sartenes y el resultado

Consumo.-

  • Lo mejor es poder comérselos recién hechos.
  • En mi caso me gusta comerlos sin nada, o con un poquito de miel extendiéndolo en abierto y después enrollándolo.
  • Mucha gente lo consume con otras cosas: panceta cocida, con nata, con azúcar, con sirope de chocolate, o de otra cosa…

Las abuelas, ya que se ponen, suelen hacer una cantidad importante de ellos (porque hay muchos comensales, o porque así lo comen un par de días.

Bueno, ¿y que hacen las abuelas para que estén ricos después de fríos, o al día siguiente?

Pues en el caso de la abuela María hace lo siguiente:

  • Los enrolla
  • Pone una sartén al fuego con el fondo humedecido con aceite.
  • Los pone en la sartén unos segundos y les da la vuelta otro tanto.
  • Resultado, el abuelo se “devece” por ellos (en gallego significa que le pirran los freixós así recalentados).
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Fijaros que colorcito mas apetitoso. y las manos expertas de una abuela

Ni que decir tiene que los hijos y nietos nos aplicamos a ellos con buena gana.

Aquí abajo pongo fotos de dos de las muchas formas que hay de compaginarlos.

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Freixós con miel, y con jamón serrano y lechuga

Nota: antaño, cuando yo era niño, se hacían en las brasas de la lumbre baja en una plancha de hierro como de 1 metro x 60 cm, y se cortaban sacando cada vez 6 freixós (en mi caso daba uno para cada hermano, jaja, eramos 6). Por supuesto eran de forma cuadrada, y el día que se hacían era un día especial. Como anécdota, contar que la cocinera siempre acababa regañando con algún miembro de la familia porque estaban tan ricos que siempre se iban cogiendo del plato antes de la hora, y eso suponía que el montón de freixós nunca subía, decepcionando a la cocinera que nunca veía el fruto de su trabajo sobre el plato. ¡Pobres madres y abuelas!

Bueno, espero que os haya gustado la receta y también la historia, y que os pueda servir para hacerlos algún día.

Saludos.

Juan.